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Bienvenido, Te proponemos desarrollar tu potencial creativo para convertirlo en el motor de tu crecimiento personal y profesional En ClickEnElCoco interpretamos a la creatividad como la capacidad que tenemos los seres humanos para crear nuevas posibilidades de observación y acción, y al mismo tiempo trasnformarnos con ellas. A partir de esta mirada, creamos un método de desarrollo personal y de equipos que combina el coaching y el liderazgo, con base en los talentos y el potencial creativo de las personas.

La corriente eléctrica y los valores

¿Comenzás rutinas saludables y las abandonás al tercer día?

¿Tenés conductas que sabés que te perjudican y sin embargo no podés evitar caer en ellas?

Ok, si tu intención es superar este tipo de situaciones en “loop” es imprescindible primero desarticular algunos paradigmas en cuanto a las virtudes y los vicios.

Generalmente, vemos a los virtudes como positivas y a los vicios como negativos: unos nos ayudan y los otros nos entorpecen la vida, entonces los negamos 0 resistimos.

Este tipo de hábitos son los que nos mantienen en ese ida y vuelta constante que tantas veces termina en  frustración y desgano.

Vamos a tomar dos supuestos de la PNL para poder sustentar una mirada superadora:

  • Todo comportamiento tiene un intención positiva.
  • Todo comportamiento es útil en un contexto determinado.

Entonces, podemos distinguir comportamientos viciosos (postergar, llegar tarde, dormir más de la cuenta, etc) y comportamientos virtuosos (cumplir con lo declarado, llegar a horario, llevar adelante una rutina de ejercicio físico). También, un comportamiento pasivo cómo estar sentado, puede no ser el óptimo si estás jugando un partido fútbol con tus amigos (contexto) pero puede convertirse en el indicado si estás en una clase en la facultad.

Partiendo de estos postulados podemos considerar que tanto las virtudes y los vicios persiguen valores, pero de manera diferente. Si somos conscientes de esto podremos dejar de resistir y negar eso que no nos gusta de nosotros para poder usarlo a nuestro favor.

valores virtudes

Si interpretamos positivos y negativos de la misma forma que lo hacemos con los polos de la corriente eléctrica, se nos abre una vía de escape de la dualidad “bueno” – “malo”, “correcto – incorrecto” que en ocasiones se torna limitante.  

Cuando hablamos de corriente no pensamos que el + es el bueno y el el malo, simplemente los vemos como complementarios en la circulación de la energía. Entonces, ¿Porqué no llevar este modelo a nuestra vida?

Pongamos un ejemplo: Honestidad vs Hipocresía.

Podemos verlas como opuestos y caer en el modelo de resistencia, o como dos caminos complementarios, como dos filamentos del mismo “cable”.

El primer paso es reconocer que ambos en última instancia buscan lo mismo y para descubrir de qué se trata se requiere despejar el camino de “intermediarios”, de velos que el mundo, la cultura, la educación y nuestra propias experiencias nos han colocado.

Desde que nacemos nuestras conductas están regidas por dos emociones básicas: el AMOR y el MIEDO. El primero nos expande, mientras que el otro nos sirve para preservar aquello que valoramos.

Cuando somos chicos el miedo tiene la función de proteger valores vitales, es decir, evitar todo aquello que ponga en riesgo nuestra supervivencia. Pero a medida que crecemos, también lo hace nuestro sistema de creencias, y con él, su bien más preciado: El EGO, ese personaje que armamos para sobrevivir.

Un nene de 4 o 5 años vive la honestidad sin vueltas: Si está contento lo manifiesta, si está triste, también. Se expresa sin “cuidar su imagen” porque no lo necesita. Sin embargo, a medida que va creciendo y esto cambia. Aparecen patrones que nos dicen que a veces es conveniente ocultar sentimientos o puntos de vista para encajar y/o no ser rechazados. También, aparece el TENER como regla de valor y reconocimiento; entonces el EGO inicia mecanismos para cuidar lo que cree que es importante, lo que cree que sos. Construye una suerte juego de “espejismos” de las experiencias (valores) que en realidad nos importan.

La publicidad, por ejemplo, hace uso y abuso de este fenómeno: para ser libre comprá (tenés que tener) un auto. Para vivir feliz procurá ganar un buen sueldo. Es decir, sólo lo voy a vivir cuando lo tenga, así está armado, ese es el patrón que aprendimos.

Sin embargo, en lo profundo, todo lo que quiero es vivir la experiencia, vivenciar el valor. Quiero el auto porque siento que me va a hacer vivir la experiencia de libertad. Sino elegiría otra cosa; y no hay nada malo en eso. Pero, no siempre es real. Sino recordá cómo te sentís sentado en tu auto un viernes a las 17:30 en el microcentro, te darás cuenta que no es justamente libre.

Entonces por un lado el AMOR (mi energía transformadora) me mueve a ser honesto, porque creo que esa virtud es imprescindible para las relaciones humanas. Quiero alcanzar ese valor, quiero tener relaciones sanas, cálidas, plenas.

Por otro lado, a veces me encuentro cayendo en la hipocresía porque mi modelo mental me dice que para vivir relaciones fructíferas debo cuidar mi imagen. Tengo que TENER una imagen amable y es mi MIEDO a perderla lo que me hace caer en ese vicio.

Pero claro, cuales son los precios que pagás por TENER “buenas relaciones” desde el vicio de la hipocresía? ¿Es lo que realmente querés vivir? ¿O sólo vivís el “espejismo” que compraste de ese valor?

Decíamos que tanto las virtudes cómo la hipocresía buscaban lo mismo. Sin embargo, la virtud es el camino más auténtico e incondicional. Porque no necesitás llegar a TENER, sino que para en la virtud, ya estás alcanzando ese valor. En este caso, el valor es el camino.
Y como si esto fuera poco: dejando de resistir los vicios (negativo), permitiendo que emerjan, nos ayuda a tomar verdadera dimensión de nuestros principios porque descubrimos un común denominador en ambos “cables”.

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